El registro de los acontecimientos del reino y sus tierras.
Solhendar no es solo un reino.
Es un equilibrio frágil entre magia, honor, mar y acero.
Cada aventurero que camina sus tierras escribe una nueva hazaña en su historia.
En el extremo sur del continente de Hazhírema se alza Solhendar, un reino peninsular gobernado desde hace más de 600 años por el enigmático rey Satyrium, un humano que ha trascendido el paso del tiempo. Algunos atribuyen su longevidad al favor de la diosa de la vida; otros, a un antiguo secreto perdido.
Su reinado se ha sostenido bajo un ideal claro: la unión entre las razas. Humanos, elfos, enanos y otras estirpes conviven bajo una misma bandera, protegidos por la Guardia Real y los Guardianes del Orden, quienes mantienen la paz en cada rincón del territorio.
Solhendar es una tierra de misterios, alianzas antiguas y peligros ocultos.
Cada viajero, mercenario o explorador que recorre sus caminos se convierte en parte de sus crónicas, dejando tras de sí historias dignas de ser recordadas.
La capital, nacida como puerto y hoy corazón de Solhendar, alberga el castillo real y la corte de los magos, sabios hechiceros al servicio de la corona.
Desde aquí se gobierna el reino y se toman las decisiones que mantienen el equilibrio entre los distintos pueblos que habitan la península.
Más al norte, la imponente cordillera separa la península del resto del continente.
Entre sus montañas habitan dragones, enanos y los aislados Goliath, guardianes de pasos casi imposibles que solo los más valientes se atreven a cruzar.
En un valle boscoso se alza Espejo Celestial, una ciudad élfica construida junto a una laguna formada por cascadas eternas.
Sus aguas reflejan el cielo con tal pureza que muchos creen que allí la magia fluye con mayor fuerza que en cualquier otro lugar del reino.
Hacia el oeste se encuentra la Isla Nido del Corsario, territorio independiente bajo un antiguo pacto con la corona.
Mientras el reino no interfiera en sus asuntos, los barcos reales navegan seguros por esas aguas.
En el lejano sureste se encuentra Loeich, una aldea azotada por constantes vendavales y protegida por el legendario Millalobo.
Ahí, las sirenas sellaron una alianza ancestral con sus habitantes, bendiciendo sus mares y rescatando a quienes naufragan.
Se dice que las almas de los caídos navegan eternamente en el Caleuche, el barco espectral de los mares del sur.
Muchos han vivido en Solhendar.
Muchos han muerto en sus tierras.
Pero solo algunos serán recordados en las crónicas.